La Primavera

ALEGRÍAS (1917)

Hay artistas que redefinen el entorno y otros que lo reflejan. Romero de Torres es de los primeros, pero como siempre lo hace de una forma peculiar y originalísima. Aunque elAlegrías (1917), detalle. Museo Julio Romero de Torres, Córdoba cante flamenco por alegrías es, como dice su nombre, alegre, en Córdoba, la ciudad senequista, parece tener un tinte serio y majestuoso.

La escena captada a la manera de tablao flamenco, se desembuelve en dos zonas distintas, en vertical una, y horizontal la otra, donde cuatro personajes dispuestos en torno a una figura central, parece más bien una fiesta cortesana, por el hermetismo de la composición y la actitud hierática de las figuras.

Se trata de una composición que se estructura en torno la bailaora catalana Julia Borrull, que acompañada de otras mujeres está iniciando un paso de baile al ritmo que marca una guitarra. Sorprende en esta obra el aspecto hierático de la protagonista, que se nos muestra en una actitud distante más propia de una bailarina oriental que de una bailaora de flamenco. En 1916 Julio Romero había sido nombrado Profesor de Ropaje de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en donde su amigo Valle Inclán llevaba la cátedra de Estética. No debe, por tanto, causarnos sorpresa el magnífico tratamiento de las telas y de los zapatos en esta obra que estamos comentando.

Entre las figuras secundarias que acompañan a Julia Borrull destaca la mujer que está riendo y dando palmas, adornada con una rosa; se trata de Amalia Fernández Heredia, Amalia la Gitana, mujer a la que el pintor utilizaría como modelo en muchas de sus creaciones. Tras ella, Carola Romero de Torres, sobrina del pintor. En la parte inferior, atravesando la composición, la imagen estática de una joven tumbada que no participa de la escena y permanece ajena a ella: es la hija mayor del artista, Amalia. El personaje masculino con la guitarra se hace más pequeño, mientras la mujner que baila se eleva; esta figura la encarnó el hijo de la cantaora Carmen Casena.

Debido a la actitud hierática y distante de la bailaora, la estudiosa Mercedes Valverde Candil ha dicho, con acierto, que esta obra nos muestra realmente unas Alegrías tristes. Solamente las palmas de la gitana y la sonrisa de Carola, sobrina del autor, situada algo detrás, brindan esa alegría que el título sugiere. El resto de las figuras parecen ausentes, ajenas a lo que está sucediendo.

Esta obra pertenece a la época de plenitud del maestro, que se nos revela aquí en una espléndida realización de dibujos y colorido.

MVC-AMPS / IRC
 © Grupo Trivium  -  PIN-045/06 Curso  -  2006/2007