MUSEO DE BELLAS ARTES DE SEVILLA 

ARTE DEL RENACIMIENTO


Durante el siglo XVI Sevilla alcanza uAlejo Fernández: La Anunciaciónn gran desarrollo económico gracias al florecimiento de su actividad comercial con América y el resto de Europa. El aumento de la demanda y del tráfico de obras de arte, así como la llegada de artistas foráneo s provoca la renovación del panorama artístico con la entrada de las corrientes procedentes de Flandes e Italia. Fruto de este ambiente cultural es la colección de pintura flamenca que ingresó en el museo tras la Desamortización. Entre las obras de maestros menores destacan las de Coffermans, Benson y los manieristas Frans Francken y Martín de V os. Junto a ellas sobresale asimismo «El calvario» del alemán Lucas Cranach. Entre los escultores que llegan a Sevilla trayendo las novedades renacentistas se encuentra P. Torrigiano, autor de excelentes obras en barro cocido y policromado, como «El San Jerónimo penitente» o la «Virgen de Belén» procedentes del Monasterio de San Jerónimo de Buenavista.

Alejo Fernández fue el introductor del espíritu renacen ti sta en la pintura sevillana con obras como «La Anunciación» en las que se funden influencias flamencas e italianas. De un contemporáneo, Cristóbal de Morales, el museo expone su única obra firmada, el «Entierro de Cristo». Hasta la segunda mitad del siglo no se constata la presencia de artistas locales de prestigio como Luis de Vargas o Pedro de Villegas, cuyas obras evidencian la influencia italiana. La última generación de artistas sevillanos, en la que destacan Alonso V ázquez y Vasco Pereira, trabaja siguiendo rígidos esquemas manieristas que propiciaron por su agotamiento la llegada de un proceso renovador a comienzos del siglo XVII. De ese momento, se expone el «Retrato de su hijo Jorge Manuel», de El Greco, suficiente para admirar la maestría de su estilo.

Pietro Torrigiano


El siglo XVI fue un período de gran esplendor en la escultura española. En sus primeras décadas se produce la renovación estética renacentista favorecida por las estrechas relaciones políticas entre España e Italia, la prosperidad económica y la existencia de una nobleza humanista en nuestro país. Estos factores propiciaron la importación de obras realizadas en Italia y la contratación de artistas italianos o nórdicos imbuidos de las novedades renacentistas.

El primer impacto renacentista, las obras importadas y de artistas como Fancelli o los Florentino son de origen cuatrocentrista y llegan a nuestro país con cierto retraso a excepción de Pietro Torrigiano que trae las formas del Alto Renacimiento vigente en Italia. El florentino Torrigiano (1472-1528) fue compañero y rival de Miguel Angel en la Academia del «Jardín de los Médicis». Tras una azarosa vida llega a Sevilla en 1522 y realiza dos obras para el Convento de Buenavista que ingresaron en el museo tras la Desamortización y se fechan en 1525: «San Jerónimo» y la «Virgen de Belén».

La repercusión del «San Jerónimo» fue muy importante no sólo en Andalucía sino también en Italia. Su iconografía sirvió de modelo e inspiración constante a los artistas españoles. Realizada en tamaño natural, sorprende por su expresiva cabeza y el espléndido estudio de desnudo que revela el conocimiento del natural. Fue realizado en barro cocido, técnica muy usada en Italia y que enlaza con la tradición de la escultura sevillana desde el siglo XV.


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